Bautizados: hubo un día en que te hicieron rey

El Bautismo es inválido si el sacerdote dijo «nosotros te bautizamos» |  Tiempo Digital

En que sellaron tu corazón y tu mente con un aceite sagrado,
y te hicieron rey.
Como la nieve que cubre la vista,
millones de copos de bendiciones pintaron tu alma blanca,
con la pureza y la luz más deslumbrante que puedas imaginar.

Te hicieron guerrero para enfrentarte a virus,
a decepciones, a injusticias,
en luchas imposibles;
te hicieron David que vence al gigante Goliat
con tan solo la pequeña piedra de su valor.

Hubo un día en que te tomaron de la mano
y firmaron un gran pacto contigo:
“Serás la luz y el sol y el calor y la música y el fuego y la salud,
para este mundo herido y oscuro”.

Hubo un día en que prometieron,
que el océano del mal no te haría daño.
Porque naciste dos veces:
Una del agua rota de las entrañas de tu madre,
y la siguiente del agua bendita que hace a los humanos inmortales.

Hubo un día en que marcaron tu frente con la señal del Nazareno,
y así te convertiste en una luz andante,
que debías conservar, compartir y hacer grande cual falla valenciana.
Hubo un día en que entraste a formar parte
de un pueblo de valientes que trabajan
día y noche, día y noche, día y noche,
por un mundo distinto
en el que Dios reine.

Como un manto blanco de paz, de justicia y de alegría desbordante,
muy alejada de fósiles palabras y ritos muertos.
Hubo un día en que te bautizaron.
Recuérdalo.
Recuerda quién eres.

Pastoral Digital – Toño Casado

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En la oración de este mes, el Santo Padre pide especialmente por los sacerdotes “cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza”, y ruega que puedan redescubrir que “no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados […] y pastores sostenidos por la oración de su pueblo”.