En su saludo a los peregrinos italianos al término de la audiencia general, el Papa renueva la invitación a recitar la oración mariana «tan querida por la tradición de la Iglesia».
Fuente: Vatican News – Edoardo Giribaldi
Según la tradición de la Iglesia, se la invoca como «refugio seguro en medio de las dificultades de la vida»: la Madre celestial, consuelo de un mundo herido por el flagelo de la guerra. El Papa León XIV vuelve hoy, 7 de octubre, a exhortar a los fieles a invocarla a través de la oración del Rosario. Lo hace al término de la audiencia general, en el día en que la comunidad eclesial celebra precisamente la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María del Rosario. Desde la plaza de San Pedro, la voz del Pontífice se eleva como un eco de la que resonó en el Ángelus del domingo pasado: un llamado sentido «profundamente en el alma», ya compartido una semana antes, el 27 de septiembre, durante la etapa de su viaje apostólico a Francia que lo llevó a Lourdes. Concretamente, desde el mismo Santuario donde la Inmaculada se le había aparecido a Santa Bernadette con el rosario para contar los Ave María en las manos, guiando así su oración.
Octubre de oración
Desde el otro lado de los Alpes, el Papa había invitado a todos los fieles a recitar la oración mariana durante el mes de octubre, «con la intención especial de que cesen las guerras y se establezca la paz entre los pueblos en conflicto». Una oración que pedía que se hiciera realidad, acompañada de «actos concretos de penitencia y misericordia» y del compromiso de «favorecer siempre el diálogo y la reconciliación».
«¡Danos la paz!»
Ya el primer día del mes, decenas de Ave Marías se elevaron desde los Jardines Vaticanos, llevando consigo la petición de León XIV, en un coro único con más de setecientos niños reunidos alrededor de la fiel reproducción de la Gruta de Lourdes: «¡Danos la paz!». Y junto a ellos, en cada rincón del mundo, muchas otras voces se han unido en estos días para que callen las armas y los conflictos. Esto es posible gracias a la iniciativa «Un millón de niños rezando el Rosario», promovida desde hace más de veinte años por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada e inspirada en las palabras del padre Pío: «Si un millón de niños rezan juntos el Rosario, el mundo cambiará».
Seguir el ejemplo de los niños
Desde Lourdes hasta el Vaticano, hasta el domingo pasado, cuando el Papa agradeció de todo corazón a los pequeños que, desde todas partes del mundo, unieron sus Ave Marías a las de sus compañeros, manteniendo firme y tenso el hilo del Rosario. «Sigamos todos su ejemplo», es la invitación: invocar la intercesión de la Virgen «para que los pueblos sean liberados del flagelo de la guerra», reservando un pensamiento especial «para Tierra Santa y para las víctimas inocentes de la violencia».


