Acerca del Logo
El logo parte de una idea central: todos son bienvenidos y nadie queda afuera: todos forman un Pueblo cuyo centro es Cristo. La diversidad se representa a través de personas de distintos tamaños, formas y tonalidades, reunidas dentro de una misma composición.
La gama de celestes conecta visualmente la identidad con la argentinidad, mientras que el uso de la contraforma permite que, entre las figuras, veamos una cruz como símbolo central. La cruz en el centro nos recuerda la centralidad del kerygma que el Pueblo de Dios anuncia y proclama.
La perspectiva y la disposición de las personas generan una sensación de movimiento hacia adelante, que avanza unida y recuerda la doble direccionalidad del lema: del encuentro al anuncio cuyo sujeto es el discípulo misionero que conforma este pueblo de Dios en camino. Un camino compartido (synodo) donde cada uno participa corresponsablemente para ser, todos juntos, signos e instrumentos de la presencia de Aquel que prometió estar en medio de su comunidad reunida (Mt 18,20). Al mismo tiempo, la reunión de todas las figuras junto a la cruz remite a una escucha compartida y atenta, vinculada con el llamado de “vayan y anuncien”.
El objetivo no es representar literalmente cada origen, sino construir un símbolo universal en el que distintas personas puedan sentirse incluidas como miembros de un único pueblo, de esta manera se visibiliza lo dicho por el Papa León XIV en MH 16: “Entonces las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán”.
Así, el símbolo expresa apertura, diversidad, anuncio y encuentro.


