LA SINODALIDAD: UNA PROPUESTA VITAL

Fuente: ADN Celam

Desde el espacio de discernimiento “Sinodalizar, sinodalizándonos”, liderado por el Centro Teológico Cebitepal en Bogotá, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de la arquidiócesis de Mercedes, Luján, señaló que la Iglesia latinoamericana necesita asumir con mayor profundidad el Concilio Vaticano II para fortalecer procesos auténticamente sinodales.

Este espacio de discernimiento y reflexión, que se celebra del 15 al 18 de mayo, con expertos de distintas disciplinas y representantes eclesiales de varios continentes, se propone reflexionar sobre modelos de transformación en seminarios y conferencias episcopales, a partir del discernimiento comunitario y los aportes de las ciencias sociales.

El encuentro forma parte de los esfuerzos de recepción del documento final del sínodo y busca impulsar una Iglesia marcada por la participación, la escucha y el discernimiento comunitario.

En diálogo con ADN Celam, el arzobispo argentino afirmó que el proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco y continuado por el Papa León XIV constituye una expresión concreta de la renovación eclesial planteada por el Concilio Vaticano II. “La sinodalidad no es original porque es tan vieja como la Iglesia, pero sí es una propuesta clara de puesta en marcha del Concilio Vaticano II”, expresó.

Actualizar el Concilio para responder a los desafíos actuales

El arzobispo argentino sostuvo que, seis décadas después del Concilio Vaticano II, la Iglesia todavía enfrenta el desafío de encarnar plenamente sus orientaciones en la vida pastoral y comunitaria. “Hace falta asumir el Concilio. Estamos 60 años y, sin embargo, hay cosas que necesitamos asumirlas más, hacerlas más vivas, más carne”, observó.

Destacó que las enseñanzas del Concilio Vaticano II mantienen plena vigencia frente a los desafíos contemporáneos de la Iglesia y del mundo. “Ahí están las directrices, las líneas paradigmáticas del cambio, y necesitamos actualizarlas y reforzarlas a través del camino sinodal”, sostuvo.

Conversión, escucha y discernimiento

Frente al desafío de que la sinodalidad permanezca solo en discursos institucionales, Scheining advirtió que el verdadero cambio debe nacer de una profunda conversión personal y comunitaria. “La sinodalidad no es un cambio estratégico, sino una propuesta vital”, afirmó.

Advirtió además que, la renovación sinodal implica un proceso constante de conversión para todos los miembros de la Iglesia. “Sin conversión al Evangelio, sin conversión al Espíritu y sin conversión pastoral y estructural, es muy difícil”, aseguró.

El arzobispo afirmó que el discernimiento comunitario y la escucha son principios esenciales de una Iglesia verdaderamente dialogante. Evocando el legado de san Pablo VI, recordó que “la Iglesia está estructurada en el diálogo”, por lo que consideró imposible construir una Iglesia de comunión y encuentro sin procesos auténticos de escucha.

Formadores convencidos del camino sinodal

Al referirse a los principales desafíos para impulsar modelos sinodales en los seminarios y estructuras eclesiales del continente, Scheining señaló que uno de los principales retos es contar con formadores identificados profundamente con este proceso de renovación eclesial.

Para cerrar, el arzobispo argentino señaló que los equipos de formación en los seminarios y en los ambientes eclesiales “tienen que estar muy convencidos de que el camino sinodal es la puesta en marcha del Concilio”.

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