Fuente: El legado de Francisco
Hoy el Congreso ha decidido que el límite de lo explotable se desplace un poco más hacia lo sagrado de nuestra naturaleza. Francisco nos diría que “defender el agua es defender la vida”. La pregunta que nos deja esta ley es: ¿cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar por el crecimiento económico si ese precio es la sed de mañana?
Como dice el Papa: “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental” (LS 139). Lo que hoy se votó no es solo un cambio técnico en una ley; es una decisión sobre qué tipo de vida queremos priorizar.
¿Crees que esta reforma realmente permitirá un desarrollo sustentable, o es, como dice el Papa, una victoria de la “cultura del descarte” aplicada a la naturaleza?
“En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos… Pero este recurso parece que se quiere convertir en una mercancía sujeta a las leyes del mercado.”

