NUESTRA CUARESMA

Prepararnos en la Cuaresma con el mensaje del obispo Jorge. Hoy: La ley como el límite que nos permite movernos en libertad.

Alguna vez escuche lo siguiente: “Si unos cuantos estuviésemos en la terraza de un edificio de 70 pisos y en el borde no hubiese ningún tipo de señalización, ni barandas, seguramente, todos, por el miedo que provoca la altura y la inseguridad de no tener contención, estaríamos en el centro y sin movernos mucho. Si hubiese una cinta que indique el borde de la terraza, estaríamos probablemente más sueltos. Pero si existiese una baranda firme y segura, muchos caminarían por la terraza con confianza e incluso, algunos se agarrarían de ella y se arriesgarían a asomarse sin miedo a la altura”.

Conocer el límite da seguridad de movimiento y es por eso que para asegurar una buena convivencia, todos necesitemos conocer los límites, aceptarlos y aprender a convivir con ellos. Además, el límite ayuda a crecer, a mejorarnos. La ley, es de alguna manera una baranda, un guardrail, que al poner límites claros, nos contiene, orienta y nos da posibilidad de movimiento.

Esto es muy importante, la ley no es sólo límite, lo que no se debe hacer, es también contención, es seguridad, es posibilidad y la que nos orienta en lo que sí podemos hacer. Por eso, las leyes deben acompañar a la vida y a las nuevas situaciones sociales que se nos van presentando, pero para encausarlas, orientarlas y facilitar de esta manera el desarrollo y el crecimiento de cada persona y del conjunto de la sociedad. Por lo tanto, las leyes deben evolucionar para acompañar y posibilitar la evolución de todos.

P. obispo Jorge Scheinig – Carta de Cuaresma 2026

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La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.