CRISTO DE LOS VILLEROS

Cristo de los villeros – Hogar de Cristo

«¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!»

Letra y Música: Mauro Tessuri (Zitto Segovia)

Intéprete: Zitto Segovia

Amigos voy descubriendo,
a un Cristo de cuerpo entero,
Un Cristo tan compañero,
que anda llevando en la villa,
la misma vida sencilla,
del Cristo de los villeros.

Nació a orillas de un poblado,
vivió en país extranjero,
Fue un pobre tan verdadero,
que del cielo donde vino,
solo se trajo el camino;
lo mismo que los villeros

En ese Cristo yo creo,
el mismo Cristo que espero,
Es un Cristo sin dinero,
que trabaja con sus manos,
el Cristo de mis hermanos,
que vuelve entre los villeros.

Este es el Cristo que vive,
cuando a mi hermano lo quiero,
Cristo de rancho y madero,
Cristo de amor y sin techo,
Cristo fraterno y derecho,
con el alma del villero.

Cristo muerte, Cristo vida,
Cristo señor y pueblero,
palabra y no palabrero;
sufre muere y resucita,
inquieta llama me invita,
desde el rancho del villero.
Y si usted va descubriendo,
a un Cristo de cuerpo entero,
tan concreto y compañero,
que se hace vida sencilla,
es el Cristo de la villa,
el Cristo de los villeros.

En ese Cristo yo creo,
el mismo Cristo que espero,
es un Cristo sin dinero,
que trabaja con sus manos,
el Cristo de mis hermanos,
que vuelve entre los villeros.
Este es el Cristo que vive,
cuando a mi hermano lo quiero,
Cristo de rancho y madero,
Cristo de amor y sin techo,
Cristo fraterno y derecho,
con el alma de villero.

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La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.