MÁRTIRES RIOJANOS QUE SERÁN BEATIFICADOS A FIN DE ESTE AÑO

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18 de julio de 1976 – Secuestros, torturas y muertes en La Rioja – Argentina

Dos sacerdotes y un laico que acompañaban la misión pastoral del obispo Enrique Angelelli fueron asesinados durante la dictadura militar de 1976, en La Rioja. Se trata de los padres Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, que fueron secuestrados, torturados y asesinados el 18 de julio de ese año en un paraje cercano a Chamical, sobre la ruta nacional 38, lo que puso fin a un compromiso social con los más pobres, sostenido desde el púlpito y desde la acción. Una semana después, el laico Wenceslao Pedernera, comprometido con la Iglesia y la asistencia a los más necesitados, fué asesinado en presencia de su familia, brutalmente en Chilecito.

Murias era un sacerdote franciscano cordobés, del pueblo de San Carlos Minas, que se dedicó al trabajo comunitario en zonas carecientes. Trasladado a La Rioja, trabajó codo a codo con Longueville, sacerdote francés que había llegado en 1970 a Corrientes y dos años después se acercó a Angelelli para ejercer en Chamical su proclamada opción por los pobres.

Algunos compañeros de Murias afirman que, en una de sus últimas frases, el sacerdote enfrentó la saña de sus verdugos: «Podrán silenciar la voz del obispo y la mía, pero nunca podrán silenciar la voz del Evangelio». Pocas semanas después, Angelelli encontró la muerte en un extraño accidente que hoy la Justicia investiga como posible crimen.

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La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.