ESTE VIERNES 14:30 HS EN EL SALÓN PARROQUIAL.

EL TROPIEZO
“La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día.
Me dije: no me acordaré de él, no hablaré más en su nombre.
Pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos;
intentaba contenerla y no podía”.(Jer 20, 7-9)

Es impresionante esa confesión de Jeremías

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