El problema es que andamos con las orejas puestas todo el día y escuchamos de todo!!! Y cada cosa!!! Hemos perdido el gusto por escuchar bien, por elegir lo que queremos escuchar, lo que nos edifica, lo que nos hace bien. Por eso a veces no nos damos cuenta que nos estás hablando Señor y no te escuchamos. Pero no es porque no te valoramos, porque no creemos, porque no te amamos. Es otra cosa, enseñanos a escucharte, recordanos la necesidad del silencio, ayudanos a discernir ruidos de voces, palabrerío de palabra, tu luz con los fuegos artificiales que alumbran un ratito y ya está, no hay más.
Vos sí Señor, estás siempre, hablás siempre, siempre!!!!!La imagen puede contener: una o varias personas y texto

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