O sea Juan, amemos como Jesús. Buen discípulo del maestro. Lo escuchaste decir las palabras más hermosas, claras y liberadoras. pero además lo viste vivir, amar, sanar, perdonar, alimentar, lavar pies, dar panes y peces en abundancia y, sobre todo, lo viste en la cruz. Por eso nos enseñás esto: lengua y acción, palabra y obra, de verdad, como Jesús.

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