Rezar, siempre, con confianza, en todo lugar. La oración es comunicación libre, agradecida, a veces clamorosa, ante el amor de Dios. en estos días previos a Pentecostés está bueno renovar la alegría de rezar pidiendo, buscando, llamando, sabiendo que el Espíritu viene a nosotros para llenarnos de su amor.

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