«DIJO CAIFÁS: ¿NO LES PARECE PREFERIBLE QUE UN SOLO HOMBRE MUERA POR EL PUEBLO Y NO QUE PEREZCA LA NACIÓN ENTERA» (Juan 11, 45- 57)

«Y en verdad, un solo cordero murió por todos, uno por todos, para someternos todos a Dios; uno por todos, para ganarlos a todos; en fin, para que todos no vivan ya para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Estando efectivamente implicados en multitud de pecados y siendo, en consecuencia, esclavos de la muerte y de la corrupción, el Padre entregó a su Hijo en rescate por nosotros, uno por todos, porque todos subsisten en él y él es mejor que todos. Uno ha muerto por todos, para que todos vivamos en él.
Todos nosotros estábamos en Cristo, que por nosotros y para nosotros murió y resucitó. Abolido, en efecto, el pecado, ¿quién podía impedir que fuera asimismo abolida por él la muerte, consecuencia del pecado? Muerta la raíz, ¿cómo puede salvarse el tallo? Muerto el pecado, ¿qué justificación le queda a la muerte? Por tanto, exultantes de legítima alegría por la muerte del Cordero de Dios, lancemos el reto: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, infierno, tu aguijón?» (San Cirilo de Alejandría)

Breve oración para rezar este día:
        TU SANTA CRUZ ADORAMOS SEÑOR,
        Y PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN.
        TODA LA TIERRA SE ALEGRA EN TU REDENCIÓN. AMEN.

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