«MUJER, AQUI TIENES A TU HIJO. HIJO, AQUI TIENES A TU MADRE» (Juan 19, 25- 27)

«En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma.
¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?» (San Bernardo)

Breve oración para rezar este día:
        MADRE, VUELVE A NOSOTROS ESOS TUS OJOS MISERICORDIOSOS
        Y DESPUÉS DE ESTE DESTIERRO, MUÉSTRANOS A JESÚS,
        FRUTO BENDITO DE TU VIENTRE. AMEN.

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