¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella se encuentra el juicio del mundo, el poder del crucificado.

Porque tu cruz es la fuente de toda bendición, el origen de toda gracia; por ella, los creyentes reciben, de la debilidad, la fuerza, del oprobio, la gloria y, de la muerte, la vida. Ahora, asimismo, la única ofrenda de tu cuerpo y sangre lleva a su plenitud los diferentes sacrificios; porque tú eres el verdadero Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; y así, en tu persona, llevas a la perfección todos los misterios, para que todos los pueblos constituyan un solo reino.

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