«SUBO A MI PADRE Y PADRE DE USTEDES; A MI DIOS, EL DIOS DE USTEDES» (Juan 20, 11- 18)

«María Magdalena, cuando llegó al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del Señor, creyó que alguien se lo había llevado, y así lo comunicó a los discípulos. Ellos fueron también al sepulcro, miraron dentro y creyeron que era tal como aquella mujer les había dicho. Y dice el evangelio acerca de ellos: Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade a continuación: Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto, ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que es la Verdad en persona: El que persevere hasta el final se salvará.
Primero lo buscó, sin encontrarlo; perseveró luego en la búsqueda, y así fue como lo encontró.» (San Gregorio Magno)

Breve oración para rezar este día:
        CRISTO SALVADOR,
        QUE EN TU RESURRECCIÓN ANUNCIASTE LA ALEGRÍA A LAS MUJERES Y A LOS APÓSTOLES,
        Y SALVASTE AL UNIVERSO ENTERO,
        CONVIÉRTENOS EN TESTIGOS DE TURESURRECCIÓN. AMEN.

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