¡Espíritu Santo! Nube lúcida que haciendo en el Tabor sombra a Jesús transfigurado y glorioso, ilustraste aquel Santo monte, y amparaste en su excesivo temor a los Apóstoles, comunicándoles después de la Ascensión de su Maestro mucha luz, fervor y gracia; ilustra, protege y fecunda nuestros corazones para que seamos dignos discípulos de Jesús, y danos la gracia que te pedimos en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de todos. Amén.

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