Señor Jesús,
confiados en tu paciencia, en tu amor,
venimos siempre arrepentidos de nuestros pecados.
Pero también decididos a buscar en tu alimento
la fuerza para convertirnos.
No en una conversión individual, egocéntrica,
sino en una que nos lleve al encuentro con nuestros hermanos.
Con los que comemos el mismo pan,
con los que bebemos el mismo cáliz,
con los que formamos un solo cuerpo,
con aquellos que lo saben,
con aquellos que no,
con aquellos que lo creen,
con aquellos que no.
Pero en Vos nos unimos todos.
En Vos somos un solo cuerpo.
Somos un solo pueblo.
Que recorre, o debería recorrer
el único camino que sos Vos.
Por eso para nosotros la paz.
Para nosotros tu gracia.
Para nosotros tu misericordia.
Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
(Oración antes del saludo de paz, 23/3/19)

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