«Pongan su confianza en la divina bondad de Dios. El corazón de nuestro divino Maestro no conoce más que la ley del amor, la dulzura y la humildad.
Caminen sencillamente por la senda del Señor, no se torturen el espíritu. Deben detestar sus pecados, pero con una serena seguridad, no con una punzante inquietud.» Padre Pio

JESÚS MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN
DAME UN CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO

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